Empezar a convivir es emocionante, pero llega el primer mes y aparece la pregunta inevitable: ¿cómo dividimos los gastos de casa? El alquiler, la luz, el agua, el supermercado, internet, las suscripciones… Si no tenéis un sistema claro desde el principio, los pequeños desajustes se convierten en resentimiento. Esta guía te explica cómo hacerlo bien.
Llevar los gastos con Splitt gratis →Antes de repartir, hay que acordar qué es compartido y qué es personal. Una lista típica de gastos de casa en pareja incluye:
| Gasto fijo | Gasto variable | ¿Compartido? |
|---|---|---|
| Alquiler / hipoteca | Supermercado | ✅ siempre |
| Luz | Restaurantes juntos | ✅ generalmente |
| Agua | Farmacia | ⚠️ depende |
| Gas | Ropa | ❌ personal |
| Internet | Ocio personal | ❌ personal |
| Comunidad | Transporte | ⚠️ depende |
| Suscripciones (Netflix…) | Salidas con amigos | ⚠️ acordar |
No hay una respuesta universal. Lo importante es que ambos estéis de acuerdo y que las reglas sean claras antes de empezar a registrar gastos.
El más sencillo. Cada uno paga la mitad de todos los gastos comunes. No importa quién gana más, la división es siempre igual.
Cuándo funciona: cuando los dos tenéis ingresos similares y un nivel de vida parecido.
Cuándo no funciona: cuando hay una diferencia de ingresos significativa. Si uno gana 1.500€ y el otro 3.000€, pagar al 50/50 supone un esfuerzo relativo muy diferente para cada uno.
Cada uno aporta según lo que gana. Si uno gana el 60% del total de ingresos de la pareja, paga el 60% de los gastos comunes.
Cuándo funciona: cuando hay diferencia de ingresos, cuando uno de los dos está estudiando o en transición laboral, o cuando quereis que el esfuerzo sea equitativo en términos relativos.
Los gastos fijos (alquiler, suministros) son fáciles de dividir porque son predecibles. El problema real son los gastos variables: quién hace la compra del lunes, quién paga la cena del sábado, quién compra los productos de limpieza.
Hay tres enfoques:
Esta semana paga uno el supermercado, la siguiente el otro. Es simple pero impreciso si los importes varían mucho.
Cada mes aportáis una cantidad acordada a un bote (cuenta conjunta o efectivo) y todos los gastos variables comunes salen de ahí. Cuando se acaba, se repone a partes iguales o proporcionales.
Cada gasto lo paga quien está en el momento y se registra. Al final del mes se calcula quién debe a quién y se hace una transferencia. Es el método más preciso y el que elimina completamente los malentendidos.
Para la opción C, Splitt funciona perfectamente: registráis cada gasto en segundos y la app calcula automáticamente el balance actualizado. Al final del mes sabéis exactamente cuánto se debe uno al otro con un solo vistazo.
La situación más típica es esta: uno de los dos asume sistemáticamente más gastos variables (hace más la compra, paga más cenas) sin que haya un registro. Al cabo de meses, hay un resentimiento acumulado que ni siquiera es fácil de cuantificar.
La solución es simple: registrad los gastos variables desde el primer mes. No hace falta una app sofisticada — con Splitt podéis empezar en 2 minutos y el balance siempre está visible para los dos.
Si optáis por registrar los gastos variables, necesitáis una herramienta que ambos uséis. Las opciones más comunes:
Lo mejor de dividir los gastos de casa con Splitt es que podéis empezar a usarla el mismo día que os mudáis juntos, sin configuración previa ni tutoriales. Registráis el primer gasto, invitáis a vuestra pareja con un link de WhatsApp y ya tenéis un sistema funcionando.
Empezar a dividir gastos de casa →