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Respuesta directa: cuando uno gana más, el reparto más justo del alquiler es el proporcional al sueldo: cada uno paga el mismo porcentaje de lo que gana. Si uno cobra 2.000 € y el otro 1.000 €, el primero asume dos tercios del alquiler y el segundo un tercio. Para un alquiler de 900 €, uno paga 600 € y el otro 300 €. Así el esfuerzo es equivalente y se evita el desequilibrio del 50/50.
Dividir el alquiler a partes iguales parece lo más sencillo, y lo es cuando los dos cobráis algo parecido. Pero cuando hay una diferencia grande de sueldos, el 50/50 puede dejar a quien gana menos sin margen para vivir, mientras al otro apenas le afecta. Esa sensación de injusticia es una de las primeras fuentes de tensión al empezar a convivir. La buena noticia: hay un método claro y justificable para repartirlo sin que nadie sienta que sale perdiendo.
La idea es simple: en vez de pagar la misma cantidad, cada uno paga el mismo porcentaje de su sueldo. Tres pasos:
Ejemplo: uno gana 1.500 € y el otro 1.000 €. Total = 2.500 €.
El de 1.500 € aporta 1.500 / 2.500 = 60%. El de 1.000 € aporta 1.000 / 2.500 = 40%.
Para un alquiler de 800 €: uno paga el 60% (480 €) y el otro el 40% (320 €). Ambos hacen un esfuerzo equivalente respecto a lo que ganan.
Algunos ejemplos habituales (porcentaje de cada uno según sueldos):
| Sueldo A | Sueldo B | Paga A | Paga B |
|---|---|---|---|
| 1.500 € | 1.500 € | 50% | 50% |
| 2.000 € | 1.000 € | 67% | 33% |
| 1.800 € | 1.200 € | 60% | 40% |
| 2.500 € | 1.000 € | 71% | 29% |
El mismo cálculo sirve para el resto de gastos comunes: suministros, compra, internet. No solo el alquiler.
El alquiler suele ser el gasto grande, pero no el único. Lo coherente es aplicar el mismo criterio a todo lo común: luz, agua, gas, internet y la compra del súper. Si repartís el alquiler de forma proporcional pero luego la compra la paga siempre el mismo "porque ya estaba allí", el desequilibrio vuelve por la puerta de atrás. La clave es aplicar el reparto acordado a todos los gastos comunes y llevar la cuenta de quién paga qué.
Truco: calcula el porcentaje una vez (por ejemplo 60/40) y aplícalo a todo lo común. Así no tenéis que renegociar en cada gasto.
Acordar el reparto es la mitad del trabajo. La otra mitad es no fiarlo a la memoria. Si cada uno recuerda una versión distinta de quién pagó el alquiler o la última compra grande, las cuentas acaban en discusión. La solución es apuntar cada pago en un sitio que ambos veáis, para que el balance sea un dato y no una opinión.
Splitt aplica el porcentaje que acordéis a cada gasto y te dice quién debe a quién en tiempo real. Gratis, sin descargar.
Probar Splitt gratis →Una app pensada para parejas como Splitt te deja fijar el reparto proporcional una vez y lo aplica a cada gasto que apuntéis. Registras el alquiler, los suministros y la compra, y la app calcula sola el balance entre los dos. Es gratis, sin anuncios, no pide datos del banco y no hay que descargar nada: funciona desde el navegador del móvil.
Con el método proporcional: cada uno paga el mismo porcentaje de su sueldo. Si uno gana 2.000 € y el otro 1.000 €, el primero asume dos tercios del alquiler y el segundo un tercio. Para 900 €, uno paga 600 € y el otro 300 €.
El 50/50 es justo cuando los sueldos son parecidos. Con una diferencia grande de ingresos, dividir a partes iguales puede dejar a quien gana menos sin margen, y eso genera tensión. Ahí el reparto proporcional suele ser más equilibrado.
Suma los dos sueldos, calcula qué porcentaje aporta cada uno y aplícalo al alquiler. Sueldos de 1.500 € y 1.000 € suman 2.500 €: el primero aporta 60% y el segundo 40%. Para 800 € de alquiler, uno paga 480 € y el otro 320 €.
Apuntando cada pago en un sitio que ambos veáis, en lugar de fiarlo a la memoria. Una app como Splitt registra quién pagó el alquiler y los suministros y calcula el balance en tiempo real.
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